Albin Planinc: el genio errante del ajedrez yugoslavo
Albin Planinc nació el 18 de abril de 1944 en Briše, una pequeña localidad de la entonces Yugoslavia, en un contexto histórico marcado por la posguerra y la incertidumbre. Nada en sus orígenes hacía presagiar que aquel joven tímido y silencioso se convertiría en uno de los ajedrecistas más creativos y temidos de Europa en la década de 1970. Planinc fue, ante todo, un espíritu libre: su ajedrez no conocía concesiones ni cálculos prudentes cuando la intuición le dictaba atacar.
Aprendió ajedrez de manera autodidacta y durante años llevó una vida alejada de los círculos profesionales, trabajando como obrero mientras jugaba partidas por correspondencia y torneos locales. Ese aislamiento, lejos de limitarlo, moldeó un estilo profundamente original: sacrificios audaces, ataques directos al rey y una comprensión casi poética del desequilibrio. Cuando finalmente irrumpió en la escena internacional, lo hizo como un vendaval.
Su consagración llegó en 1973 al ganar el prestigioso torneo IBM de Ámsterdam, superando a figuras consagradas como Mijaíl Tal y Lajos Portisch. Aquella victoria no fue un accidente, sino la confirmación de que Planinc pertenecía a una estirpe rara: la de los artistas del tablero. En 1974 obtuvo el título de Gran Maestro, y durante algunos años fue una presencia habitual en los grandes torneos europeos, donde su nombre despertaba respeto y expectación.
Sin embargo, la carrera de Planinc estuvo marcada por una lucha silenciosa fuera del tablero. Problemas de salud mental comenzaron a afectar gravemente su vida y su rendimiento, obligándolo a retirarse prematuramente del ajedrez competitivo a finales de los años setenta. A diferencia de otros grandes maestros, su legado no se construyó sobre décadas de títulos, sino sobre partidas inolvidables que aún hoy se estudian y admiran.
Albin Planinc falleció en 2008, dejando tras de sí la imagen de un genio trágico, fiel a su intuición hasta las últimas consecuencias.
El Extranjero
29/01/2026
Comentarios
Publicar un comentario