LA HUELLA DE AMÉRICA LATINA EN EL AJEDREZ MUNDIAL
Cuando el ajedrez llegó a América Latina con los colonizadores españoles y portugueses, nadie imaginó que siglos después la región produciría talentos capaces de desafiar a la élite mundial. Desde los cafés de Buenos Aires hasta los parques de La Habana, el juego fue encontrando su espacio, convirtiéndose en una pasión silenciosa que, poco a poco, forjaría campeones. El primer gran conquistador En 1921, un cubano de movimientos elegantes y mente brillante ascendió al trono mundial. José Raúl Capablanca, con su juego limpio y su talento innato para los finales, destronó a Emanuel Lasker y se convirtió en campeón del mundo. América Latina, hasta entonces una región sin protagonismo en el ajedrez internacional, tenía ahora su primer héroe. Capablanca no solo dejó partidas inmortales, sino que marcó un camino: los latinoamericanos podían soñar con la grandeza. Mientras el legado de Capablanca aún resonaba, otro país se preparaba para ha...